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A SANGRE FRÍA / Truman Capote

Publicado: 12 agosto, 2010 en Lecturas obligadas
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Retrato de Capote realizado por el maestro de la lente, Irving Penn


La familia asesinada, los Clutter, era el arquetipo del sueño americano en la década de los 50. Eran prósperos hombres relacionados con la agricultura, habitantes de un pequeño poblado de mayoría metodista. Tenían buen pasar, eran religiosos y asistían sin fallar a los servicios dominicales. Generosos, empáticos, trabajadores, sanos, no tenían aparentes enemigos.

Los asesinos, Richard Eugene (Dick) Hickock y Perry Edward Smith, eran convictos bajo libertad condicional que creían que en la casa de los Clutter hallarían una caja fuerte con no menos de diez mil dólares. No la hallaron, pero de todos modos asesinaron a los padres y a sus dos hijos adolescentes.

Huyeron hasta México, regresaron a los Estados Unidos y siguieron a la deriva hasta que fueron identificados como los asesinos y arrestados. Un antiguo compañero de celda de Hickock, Floyd Wells, había trabajado para el señor Clutter en el pasado y le comentó a su compañero lo rico que era, incluso le aseguró que poseía una caja fuerte en su despacho con el dinero necesario para el mantenimiento diario de la granja (esto no sólo resultó ser falso porque no existía dicha caja, sino que además el señor Clutter nunca llevaba mucho dinero encima ya que siempre se manejaba con cheques; de hecho, el monto de dinero robado el día del asesinato no llegó a los cincuenta dólares).

Fueron condenados a la horca en 1960, pero se impugnó el veredicto alegando injusticia en el proceso y se volvió a abrir el caso hasta que en 1965 se cumple la condena, tras un largo proceso.

Los asesinos Perry Edward Smith y Richard Eugene "Dick" Hickock

Junto a la escritora Harper Lee, autora de Matar un ruiseñor, Capote entrevistó a la policía y a conocidos de los Clutter, aún antes de que se supiera el nombre de los sospechosos, Dick Hickock y Perry Smith. De ahí salieron a ver miles de páginas de anotaciones que irían creciendo. Conforme avanzaba la investigación y el juicio por los asesinatos. Capote reconoció el trabajo de Harper Lee al dedicarle el libro, conjuntamente con su novio.

Capote tuvo que ganarse la confianza de todos los testigos y habitantes del pueblo de Holcomb. En un principio, por su actitud estrafalaria y extravertida, como por su pública condición de homosexual, le fue difícil. Pero su empeño rindió frutos e incluso logró ganarse la confianza de los dos autores del delito.

Narrada en tercera persona omnisciente, A sangre fría ha sido resaltada por su increíble realismo y la conjunción de una narrativa tradicional con un reporte periodístico. Capote definió al libro como perteneciente a un nuevo género, “Nonfiction Novel” o “Novela testimonio”. Mucho se ha discutido sobre el acierto de esta calificación. En 1957, nueve años antes, el escritor argentino Rodolfo Walsh había publicado “Operación Masacre” donde ya se utiliza el método de ficcionar hechos reales periodísticos, aplicado a un hecho de crimen de Estado. De todos modos, se considera que A sangre fría supuso una revolución en el mundo del periodismo al motivar la aparición de la corriente conocida como nuevo periodismo.

Mientras Truman Capote escribía esta novela, se enfrascó en serios problemas de alcoholismo y drogadicción que lo llevaron a su destrucción.

– Tomado de Wikipedia en español


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